sostener sin conciencia una posición ideológicamente eurocéntrica- (…) 2) La superioridad obliga a
desarrollar a los más primitivos, rudos, bárbaros, como exigencia moral (…) 3) El camino de dicho
proceso educativo de desarrollo debe ser el seguido por Europa -es, de hecho, un desarrollo unilineal y a
la europea, lo que determina, nuevamente sin conciencia alguna, la “falacia desarrollista”- (…) 4) Como
el bárbaro se opone al proceso civilizador, la praxis moderna debe ejercer en último caso la violencia
si fuera necesario, para destruir los obstáculos de la tal modernización -la guerra justa colonial- (…)
5) Esta dominación produce víctimas -de muy variadas maneras-, violencia que es interpretada como
un acto inevitable, y con el sentido cuasi-ritual de sacrificio; el héroe civilizador inviste a sus mismas
víctimas del carácter de ser holocaustos de un sacrificio salvador -el indio colonizado, el esclavo
africano, la mujer, la destrucción ecológica de la tierra, etcétera- (…) 6) Para el moderno, el bárbaro
tiene una “culpa” -el oponerse al proceso civilizador- que permite a la “Modernidad” presentarse no
sólo como inocente sino como “emancipadora” de esa “culpa” de sus propias víctimas (…) 7) Por último,
y por el carácter “civilizatorio” de la “Modernidad”, se interpretan como inevitables los sufrimientos
o sacrificios -los costos- de la “modernización” de los otros pueblos “atrasados” –inmaduros-, de las
otras razas esclavizables, del otro sexo por débil, etcétera"
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