miércoles, 4 de marzo de 2015

de Atardeceres y otros instantes.

A veces siento que el escribir es esa sensación que va tejiéndose internamente, que me va caminando, y yo simplemente un día me siento extraña y toda esa energía es, como llevar tantas preguntas, tantas ideas que uno siente que simplemente se gestan, una curiosidad quizás.
La vida esta compuesta por elecciones, constantemente nos enfrentamos hacer algo que se nos es placentero, y nos mueve, pero que a veces también nos ciega y no nos permite ver la infinidad de matices que están por fuera de esa idea de bienestar.
Y así fue, en un día como hoy, uno comprende y se pregunta ¿que pasa si decido esquivar ese placer? puede ser un acto valiente y a la vez lleno incertidumbre, y de esta forma decidí irme al encuentro de un parque, de la contemplación de todo lo que componía mi espacio.
Ya venia en mi camino enamorándome de las montañas azules de los farallones, Pico de oro se veía como una linea curva perfecta y cada pico de la montaña permitía observar sus detalles, yo estaba allí caminando por calles nuevas que no conocía de Cali, amando encontrarme con lugares desconocidos, que ampliaban mi mapa mental, así continuo mi camino, hasta el momento de la elección ¿seguir contemplando? permitirme el observar por el simplemente hecho de observar? sin intención de retratar el momento, o de pensar a profundidad, simplemente detener mis ojos y contemplar como el sol iba bajando.
En medio de esos minutos los niños corrían, la gente pasaba caminando, en bicicleta, en moto, en carro, y los niños seguían jugando, yo me preguntaba sobre la belleza y como ese instante era todo la respuesta, así me detuve en cada instante, en cada linea que se alejaba y en cada cuerpo que se acercaba, yo estaba allí, y el sol simplemente se poso en mi rostro, era un día azul, con aire de lluvia, pero con un sol tan hermoso a media luz, que simplemente yo solo pude quedarme inmóvil, mirándolo irse, desvanecerse entre las montañas, mientras también se iba de mi rostro, y la pregunta de la belleza seguía flotando en el aire.